jueves, 25 de septiembre de 2014

Ciudades

L. S. Lowry, Old Town, 1941

Suelo pensar que una ciudad es el mejor de los poemas. De repente una calle despierta en tu interior esa extrañeza, esa mezcla de pena y de alegría por las cosas que creías ya olvidadas; en el aire de un verano en una inesperada plaza se mece otro verano mucho más distante, la misma pesadez en el ambiente, la misma forma de filtrarse el sol agonizante entre los árboles; las fachadas de un barrio que tus pies transitan por vez primera son los muros que cercaron otro instante de tu vida, en otro barrio, en otro año impreciso. Muchas veces me encuentro con mi sombra paseando las calles de mi infancia de una ciudad en la que no he nacido. Y otras veces las ventanas son tan tristes como el pozo más oscuro del recuerdo, la altura de las casas dibuja los instantes verticales que escondo en la memoria, el olor de una calle junto a un parque me hace verme pequeña, mirando el mundo casi a ras de suelo, tratando de descifrar el lenguaje tan raro de mis padres.

Y siento, para colmo, una profunda nostalgia por las ciudades en las que nunca he estado.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Este espacio de libertad

Llevo casi un mes escribiendo sin ganas, forzada por los plazos de entrega, calculando cuántas páginas debía escribir por hora si quería presentar las cosas dentro de fecha (tampoco me quedaba otro remedio que hacerlo, un máster es un trámite muy caro). El resultado: casi cien folios muy correctos, muy ortodoxos y muy aburridos, en los que he puesto casi todo mi tiempo pero nada de mí.

Un día de esos de desgaste bibliotecario me llega un mensaje de La Galla Ciencia, proponiéndome participar con este blog en su proyecto. Jamás una invitación a escribir podría haberme dado más alegría, a mí que nunca o casi nunca escribo nada. Entro aquí como quien entra en casa después de trabajar muy lejos, para hablar de las cosas que me gustan, de las que no me gustan, de las que me sorprenden...con el alivio de no tener la espada de Damocles de la formalidad académica que tanto odio pendiendo sobre mí. 

Para hablar de la insistente música de la poesía que nunca he escrito, de las huellas de los artistas de quienes nunca sabré el nombre, de los recuerdos de lo que nunca he tenido, de aquello que me importa sólo a mí pero quiero intentar que os apasione a vosotros, sin poder explicar siquiera de qué se trata. Para eso este espacio de libertad. 

Bienvenida yo y bienvenidos todos.